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miércoles, 19 de enero de 2011

A dos metros escasos de la nada

A dos metros escasos de la nada
sorbe a la vida el jugo entreverado
como arranca a la piedra la pepita
el viejo buscador empecinado.

Quisiera racionar y, sin embargo,
derrocha lo que queda a bocanadas
calientes, amarillas, azoradas,
que saben a escasez y despedida.

Vivir ya no es fluir, es derramarse
gota a gota en un mar negro y ajeno,
destilar hasta el último veneno
de la herida mortal que es esta vida.

Cada gesto forzado es como un grito,
concita la ternura universal;
cada voz conocida, una esperanza
que se esfuma en el aire de la voz.

No sabe si vivir es requisito
para soñar que vive sin soñarlo,
no quiere despertar por si la vida
sólo era un sueño gris emburbujado.

Es tentador marcharse, pero ¿cuándo?,
¿con quién?, ¿a dónde?, ¿cómo? y, sobre todo
¿qué brújula llevar?, ¿cómo orientarse
para luego volver al fin del viaje?

Ninguna referencia,
no cabe compañía,
sólo contranacer
solo de luz y guía.

(final diciembre 2010)

domingo, 26 de octubre de 2008

Te has ido

Te has ido,
el primero de todos,
temprano, prematuro,
en lo mejor del juego.
Con no más ruido del imprescindible
has abierto la puerta que ya nadie cerrará.
A partir de ahora nada está a salvo,
los mayores ya no pueden con el peso
de la cúpula de nuestra inmunidad.
Los juegos que iniciamos ya no tienen
garantía de durar hasta el final,
y ahora ya no será por los recados
momentáneos. Serán cortes abruptos
y el juego seguirá.
Esa puerta entreabierta nos separa,
¿o nos une? ¡quién sabe! en realidad
de qué lado vivimos o nos vamos;
hacia ella caminamos,
cada cual a su ritmo,
espéranos, que vamos.
No te enfades si tardamos un poquito.